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“El western tiene un código narrativo universal”: Jon Bilbao

El escritor español estuvo en la Feria Internacional del Libro de Monterrey para presentar ‘Matamonstruos’, libro con el que cierra, el que considera su proyecto más ambicioso.

  • Redacción AN / HG
06 Oct, 2024 02:17
“El western tiene un código narrativo universal”: Jon Bilbao

Por Héctor González

Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) cierra su etapa como autor de western. Matamonstruos (Impedimenta), es la novela con la que al menos de momento, concluye el ciclo de John Dunbar, un personaje que atravesó el Oeste en busca de sí mismo y que es protagonista de una serie de novelas que sirvieron al narrador español para construir una saga que juega con el concepto de ficción.

Para Bilbao, la escritura es un fin en sí mismo, de modo que procura no estar al tanto de lo que publica la crítica a pesar de que los elogios a su trabajo son abundantes.

¿La trilogía que cierras con Matamonstruos es tu proyecto más ambicioso?

Sí, sin duda. No es algo que pensara desde el primer momento, se desarrolló de manera natural. Inicialmente no iban a ser tres libros, ni siquiera uno porque iba a ser un relato, pero me sentí tan cómodo que acabó como el capítulo inicial del que sería el primer libro, Basilisco, donde me planteé hacer un juego entre realidad y ficción o entre ficción y ficción, pero en diferentes niveles narrativos: presente y pasado. En uno de esos niveles el protagonista era intencionalmente, el típico personaje masculino protagónico de narración épica de western. Pero después quise construir un personaje más complejo, con más matices y más humano, con el que pudiéramos empatizar. Más avanzado el libro me di cuenta de que el recorrido podía ser mayor y de que me apetecía enfrentar a ese personaje y a los demás que lo acompañaban a un mayor catálogo de situaciones. Así surgió la posibilidad del segundo y tercer libro.

Eso te sirvió para darle un giro a un subgénero que en principio parece desfasado.

Es cierto que el western clásico, es decir, el que se escribía, dibujaba o filmaba hasta los años sesenta del siglo XX, está desfasado, o mejor dicho, lo que está desfasado es la ideología engañosa sobre la construcción de un país. Si eliminas esta idelogía verás que el western tiene un código narrativo universa útil para contar prácticamente cualquier tipo de historia. Esto es lo que ha permitido que se hagan westerns en Italia, Latinoamérica, Rusia o que la mayor industria del cómic western, esté en Francia.

¿Cuáles son esos rasgos universales que encuentras en el western?

Voy a poner un ejemplo bastante claro. El concepto de frontera no es solamente un espacio físico, también tiene un caracter ideológico y simbólico. Si ya no te gustaban las cartas que te había dado la vida y querías cambiarlas, te ibas a la frontera. Si querías huir de algo, te ibas a la frontera. Si querías reinventarte, te ibas a la frontera. Si querías fortuna, te ibas a la frontera. Y esa frontera, como espacio simbólico, persiste. Mucha gente se encuentra incómoda con su entorno y busca fronteras digitales o simbólicas. Araña, el segundo libro de la trilogía es muy de tránsitos.

En Matamonstruos es tal vez donde se hace más claro el juego con la realidad, al punto que tú apareces de manera más definida como personaje.

En los tres libros hay temas y personajes que reaparecen una y otra vez, aunque cada novela tiene su identidad propia. En este último, el tema es la reflexión acerca de la ficción, o sea, el poder que tiene la ficción para hacernos cambiar. Hay un juego metaficcional más explícito, sé que la palabra puede espantar, pero lo siento, es la que mejor lo describe. Subrayo lo de juego, porque me ha pemitido sentirme más libre, además, siendo el tercer libro creo ya cuento con la complicidad de los lectores. Ya saben de qué va esto.

Pero donde caben también otros géneros.

No veo los géneros narrativos como compartimentos estancos, para mí son bastante porozos, me intersa mucho la mezcla. Aquí hay elementos del western, pero con algo de terror, algo psicológico, algo de romance. Incluso un poquito cursi, quizá.

Elmore Leonard fue un escritor que empezó con el western y terminó hacienda novela negra, a veces creo que vas por el mismo camino.

No lo sé. Yo te diría que veo mis libros como bastante realistas. A mí lo que me interesan son los personajes, lo que hacen o piensan. Otra cuestión es cómo lo envuelves, o sea, dentro de qué género o de qué atmósfera. Si además hay un elemento de misterio o incomprensión, creo que el realismo aumenta. Donde no hay ningún espacio brumoso, no existe el realismo.

Otro de los temas del libro es el peso del pasado.

Uno de mis propósitos con este libro era darles un buen final a los personajes, no un buen final en el sentido de un final feliz, sino noble. Los personajes trabajan para lograr una suerte de serenidad verosímil, de estar más o menos en paz consigo mismo. Y subrayo lo de verosímil. John Dunbar ha estado luchando por dejar atrás su pasado y por obtener un futuro en paz con su familia, pero el proceso de maduración no le lleva a eso, sino a reconocer que es imposible saldar al cien por cien las cuentas con el pasado y que nunca, por bien que estemos, vamos a tener un horizonte despejado por delante de nosotros. Van a surgir imprevistos, malentendidos, dudas y miedos nuevos.

¿Cómo te llevas ahora con John Dumbar?

Volverá John, el escritor. Y Emilia. Y el padre de John. Los personajes de la parte que transcurre en el presente sí volverán. De hecho, estoy trabajando en relatos sobre ellos. Pero la parte del oeste, o al menos la parte de John Dunbar y Lucrecia ya está cerrada, al menos por ahora,

¿Te preocupa quedarte o que te encasillen, como en Jon Bilbao, el autor western?

Yo creo que será algo pasajero, cuando se vean que mis siguientes libros, espero se les olvide. Por otro lado, mis libros no son westerns al cien por cien, prefiero ver la escritura como un fin en sí mismo.

Pero la crítica a tu trabajo es bastante positiva. Me parece que tú, como en su momento Rafael Chirbes, estaba fuera de la tendencia de la literatura española.

Tammpoco me interesa mucho estar dentro de la corriente de la narrativa española actual, suponiendo que exista esa corriente. Los escritores o las escritoras que prefiero son precisamente los que no están en esa tendencia.

¿Con quiénes sientes que dialogas?

Me siento cercano con españoles como Pilar Adón, con Andrés Ibáñez, no lo conozco pero admirado su obra. Andrés Ibáñez me parece alguien que va bastante a contracorriente. Cada libro es diferente, cada libro es un reto. Es casi una apuesta a cero para los lectores, eso me parece fascinante. Y luego, por otro lado, volviendo a lo de las corrientes o de las órbitas, yo vivo en Bilbao, no estoy en Madrid ni en Barcelona. No hago mucha vida social o literaria, tampoco creo que eso te ayuda a escribir mejor.

 

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