De Luis Barragán al desarrollo de los manuales: El Eco presenta dos nuevas exposiciones
Pablo Landa, director del espacio ubicado en la Colonia San Rafael da detalles de ambos montajes.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
El Museo Experimental el Eco renueva cartelera con dos nuevas exposiciones. La primera es Conjunto Figueroa. Memoria Emocional, donde recopila la historia de las viviendas diseñadas en 1940 por Luis Barragán en la esquina de las calles James Sullivan y Miguel Schultz de la colonia San Rafael para los hermanos Froylán y Arturo Figueroa Uriza.
A casi noventa años, el conjunto sigue siendo propiedad de la misma familia, la cual preserva planos, fotografías y documentos que dan cuenta de su diseño, construcción y evolución en el tiempo. “Nos interesan estos trabajos porque es lo que antecede a la época en que se convirtió en uno de los referentes de la arquitectura moderna. Barragán decía, “no copien mi arquitectura, vayan a ver lo que yo vi, vayan a conocer mis fuentes”, y eso implica ver su obra temprana. Aquí surgió lo que hizo más adelante”, explica Pablo Landa, director del Museo El Eco.
Detalla que en los materiales disponibles al público se observa una atención muy sofisticada a la luz. “Barragán creía que la arquitectura modula y esculpe la luz. Aquí vemos cómo empieza a trabajar con las capas de luz, así como la relación de la arquitectura con el paisaje. Muchos de los edificios de Barragán en esta época están enfrente a parques y camellones, de modo que sus ventanales enmarcan estos espacios y los convierten en parte de los edificios. Digamos que la arquitectura se integra al paisaje y a sus funciones”.
A través de testimonios, recuerdos, dibujos, videos, documentos oficiales y un amplio registro fotográfico, se indaga en las transformaciones históricas que han atravesado la colonia San Rafael y la Ciudad de México. También, se narra la historia de la familia Figueroa Uriza como promotores y habitantes del conjunto, así como la de los inquilinos que pasaron por sus puertas.
“La exposición también deja ver cómo los habitantes dan forma y se apropian del espacio a través del tiempo. El edificio no es un hecho aislado, sino es un fragmento de una ciudad en transformación y que se construye en una época de grandes cambios en la ciudad y acompaña estos cambios desde hace casi 90 años”, concluye Landa.
El diseño como herramienta social
Un segundo proyecto que renueva las salas del Museo el Eco, es Foro Eco de Diseño. Manuales. El montaje que se desprende de este encuentro indaga en el papel de los manuales como dispositivos de síntesis y difusión de saberes, además de herramientas para conducir procesos colectivos capaces de incidir en el entorno cotidiano.
“El enfoque del museo es el arte, la arquitectura y el diseño”, precisa Pablo Landa. El funcionario y también maestro en diseño industrial por la UNAM, reconoce que todavía son pocos los espacios dedicados a esta disciplina, y los pocos que hay se enfocan en el mobiliario y otros de sus ramos. “Hace dos años, en el primer Foro Eco de Diseño, hablamos de mobiliario escolar. Ahora nos centramos en los manuales porque son herramientas claves de los diseñadores; muchos los utilizan para plasmar saberes y esto es muy interesante porque permite pensar en el diseño como una serie de procesos que culminan en objetos, programas o en libros. Son un ejercicio de síntesis y comunicación”.
En este marco, la exposición presenta una biblioteca de manuales con una extensa colección de documentos producidos en distintos periodos para responder a contextos específicos: algunos surgieron como guías para impulsar procesos de modernización mientras que otros son resultado de la unión entre vecinos para activar iniciativas vecinales. Todos en su conjunto funcionan como afirmación de la vigencia del dispositivo como motor de agencia y organización.
“Hablamos con diseñadores y empezamos una colección. Reunimos más de 80 que van desde los años treinta del siglo pasado hasta el presente. Los más antiguos son los que usaban maestros rurales de la SEP, en ellos explica cómo hacer una silla o un gallinero. Algunos de los más recientes en cambio, son de organizaciones de cooperación comunitaria. El manual una herramienta con un panorama vastísimo que nos permite reflexionar sobre qué sabemos, cómo lo sabemos y cómo lo podemos comunicar”.
La muestra presenta piezas incluyen fanzines utilizados como manuales aportados por el Museo del Chopo, así como publicaciones del Fondo de Felipe Ehrenberg, quien en una época trabajó con otros en artistas en normales rurales, además de publicaciones organizaciones comunitarias como la Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero, que durante años guió procesos de organización de las vecindades y eventualmente de reconstrucción en el sismo por medio de manuales.
“Decidimos enfocarnos en aquellos se realizan a partir de procesos locales y que son en formato físico, en aquellos que guiaron procesos de organización a través de la reafirmación del sentido de colectividad”, concluye Pablo Landa.






