¿Qué hacer cuando tu perrito ya está muy viejito?
La disminución de la actividad, apetito, olfato y vista, o el incremento de peso y cambios en el comportamiento, son algunos signos de que nuestro animal de compañía está entrando a la etapa geriátrica (envejecimiento).
- Redacción AN / AG

Rufo llegó a la vida de Angie hace 12 años, cuando aún era cachorro. Desde pequeño demostró ser leal y protector, pero como sucede con todo ser vivo, el pasar de los años le ha cobrado factura con el oído y la vista. Además, ahora duerme siestas más largas, come croquetas más blandas y recibe cuidados especiales debido a su edad.
“Era muy activo. De joven le gustaba echarle pleito a cuanto perro veía, pero hoy convive con un cachorro, se volvió muy paciente y a veces juega con él. Aunque ya no es el mismo de antes, todavía tiene alma joven”, dijo Angie Delgado Muela, estudiante y tutora de Rufo.
¿Cuándo se considera un perro viejito?
De acuerdo con Francisco Javier Carbajal Merchant, académico de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, cada vez hay más personas preocupadas por darle una mejor calidad de vida a sus animales de compañía, sobre todo en la vejez, etapa que, tanto en caninos como en felinos, se considera que llega a partir de los siete años.
“Cuando esto ocurre hay degeneraciones en los órganos, sobre todo en riñón e hígado (los principales responsables del metabolismo). También se observan afectaciones en el aparato locomotor y, en el caso de los perros, suele haber displasia de cadera (cuando la fosa acetabular no tiene buena congruencia con la cabeza femoral, lo cual genera desgaste y les impide moverse, pues les genera dolor). Una de las principales consecuencias de esto es una notable disminución de su actividad”.
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Asimismo, suele haber anomalías en los espacios de los discos intervertebrales, lo cual hace que el sistema nervioso central se comprima. Cuando esto sucede, los titulares refieren que, al tocar cierta parte de su perro o gato, éste los quiere morder. También pueden verse alterados el riñón y el bazo, entre otros órganos que normalmente no se mencionan, pero que pueden generar complicaciones en vías urinarias como incontinencia urinaria, dolor y otros problemas.
También hay cambios en la condición corporal que los veterinarios catalogan del uno al cinco: el uno es cuando los huesos son visibles y el cinco cuando hay sobrepeso. Esto puede deberse a una alteración gastrointestinal o ser un signo clínico secundario a la afectación de otros órganos porque hubo un cambio en el metabolismo del individuo.
“Algo notorio en los perros es el cambio en el pelaje, que comienza a lucir canoso. Tal decoloramiento generalmente inicia en la boca, se sigue al contorno de los ojos y después se va a las extremidades. También existen algunos signos clínicos visibles en el pelaje de los perros que pueden ser indicativos de algunas enfermedades como hipotiroidismo o diabetes, lo cual debe evaluarse por un veterinario. Además, las alteraciones en su aparato digestivo podrían dar pie a vómitos y diarreas”, advierte.
¿Cuáles son los problemas más comunes en los perros ancianos?
Básicamente son tres. El primero son los tumores o neoplasias (por ejemplo, linfoma); ante uno de estos casos, se recomienda la realización de ultrasonidos o placas radiográficas por parte de un especialista. El segundo son los problemas cardiacos y, el tercero, las insuficiencias renal o hepática.
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Otros aspectos a atender son los problemas oculares, como cataratas, cuya signología temprana se puede apreciar con un cambio en la coloración del ojo, o el dolor dental, resultado de la acumulación del sarro y que puede manifestarse mediante rechazo a la comida o a los premios.
A decir del académico, una disminución de la actividad física o del apetito en un perro, o si este convive con otros animales y de pronto se aleja del entorno, pueden ser señal de que está llegando a la vejez. En ese momento es crucial acudir con el médico veterinario zootecnista lo más pronto posible, pues si se deja pasar tiempo se corre el riesgo de que el animal de compañía entre a una fase terminal y no se pueda hacer más.
Cuidados que debe tener un perro viejito
Contrario a lo que se cree, un año de perro no equivale a siete de humano ya que, según tamaño y raza, los caninos envejecen a diferentes ritmos. Antes, en perros de talla chica el promedio de vida era de 15 años, aunque en la actualidad hay algunos que sobrepasan los 25.
La Asociación Americana de Medicina Veterinaria considera perros mayores a los que llegan a la última etapa de su expectativa de vida estimada para su raza. Para razas pequeñas o miniatura (como los schnauzers miniatura, los yorkshire terrier o los chihuahueños, que pesan menos de 10 kilogramos) esto es entre los ocho y los 10 años, mientras que para las razas gigantes (que alcanzan los 40 kilogramos o más, como los akita, san bernardos o malamutes) es entre los seis y los siete.
“Vamos a comparar siete años humanos contra un año de perro o gato, aunque esto tiene que ver con los índices metabólicos de los aparatos renal y hepático. Si un animal tiene 12 y multiplicamos esta cifra por siete, tendremos 84 años, entonces habremos de tratar a nuestro canino o felino de manera similar a una persona de dicha edad”, dice el académico.
Por ello, el especialista recomienda darle todos los cuidados necesarios a nuestro animal de compañía desde que es cachorro, es decir, vacunarlos y desparasitarlos. A partir de ahí es preciso acudir con el médico veterinario por lo menos una vez al año.
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También es preciso brindarles una dieta balanceada según su peso y raza, pues en edad avanzada no cualquier alimento les viene bien. Si hay un cambio de actitud será necesario acudir con el especialista para que determine cuál es el alimento ideal.
Deberemos evitar que corra o a camine por tiempos prolongados; en vez de ello podemos brindarle dos o tres paseos cortos al día. La última recomendación es darles seguimiento a su salud con análisis clínicos como química sanguínea, general de orina, hemograma y placas radiográficas por lo menos cada 12 meses.
“En México cada vez hay mejores condiciones en cuanto a trato digno para perros y gatos. Sólo es importante no antropomorfizarlos, es decir, no tratarlos como humanos. Por ejemplo, sus cojinetes están diseñados para soportar cierto tipo de pisos rugosos, con piedras y calor, y si los sacamos a pasear en carriola los estamos privando de adaptaciones que responden a una evolución de millones de años”, concluye.



