Bosques del futuro | Izta-Popo: impulsando el aprovechamiento forestal sostenible (Pt.1)
Esta producción es sumamente estratégica para la industria de la construcción en el Valle de México, la cual demanda más del 70% de la madera.
- Redacción AN / SH

Por Ernesto Herrera*
Reforestamos México
Los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl no solo definen el horizonte del Valle de México en un hermoso día despejado, también sostienen su presente y su futuro. Son fuente de agua, reguladores del clima, refugio de biodiversidad y hogar de miles de personas que viven en sus faldas.
Proteger estos bosques no solo depende de decretos, depende de reconocer a quienes los habitan y gestionan. Y también de entender una realidad poco difundida: la mejor forma de conservar un bosque es, muchas veces, aprovechando responsablemente sus productos y servicios forestales.
Del sismo de 2017 a una plataforma de gobernanza territorial
La creación de la Unión para el Desarrollo Forestal y Agropecuario del Valle de México (UDEFAM) es resultado de una crisis. Tras el terremoto del 19 de septiembre de 2017, se visibilizó la vulnerabilidad socioambiental en la zona de los volcanes y la necesidad urgente de fortalecer la protección y aprovechamiento responsable de los recursos de los bosques.
Inspirados por la experiencia exitosa de San Jerónimo Zacapexco, comunidad forestal en Villa del Carbón, Estado de México, 13 núcleos agrarios —propietarios de cerca de 31 mil hectáreas, muchos de ellos dentro de la zona de influencia del Parque Nacional Izta-Popo— decidieron organizarse. Así nació la UDEFAM, una plataforma de gobernanza territorial para mejorar la toma de decisiones en la región impulsada por las propias comunidades, acompañada por Reforestamos México y aliados estratégicos.
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Desde entonces, la UDEFAM ha detonado múltiples acciones forestales: intercambios entre comunidades, formación de capacidades locales, y la vinculación con empresas para implementar soluciones que abonen a sus metas de huella hídrica, huella de carbono y conservación de la biodiversidad.
Cuando aprovechar es conservar
A veces pensamos, sobre todo las personas que vivimos en la ciudad, que lo mejor para conservar el bosque es no tocarlo. Pero el aprovechamiento forestal sostenible —como la producción de madera certificada— genera ingresos que permiten mantener el bosque en pie, restaurarlo y conservarlo en el largo plazo. Es decir, usar el bosque de forma responsable para no perderlo.
En 2021, uno de los aserraderos de UDEFAM logró la certificación del Forest Stewardship Council (FSC®) de Cadena de Custodia. En 2023, un grupo de ejidos de la UDEFAM lograron la certificación FSC® de manejo forestal sostenible en más de 12 mil hectáreas. Gracias a eso, hoy existe madera legal, trazable y sostenible producida al pie de los volcanes.
Esta producción es sumamente estratégica para la industria de la construcción en el Valle de México, la cual demanda más del 70% de la madera.
La paradoja de la conservación en un Parque Nacional
En México, muchas Áreas Naturales Protegidas, incluido el Parque Nacional Izta-Popo, carecen de presupuesto suficiente para su gestión. Sin embargo, en esta región hay núcleos agrarios que son dueños legales de terrenos en la zona de influencia del Parque, lo que representa una oportunidad única: conservar desde la propiedad social, movilizando inversión privada para detonar actividades de conservación, restauración y manejo forestal sostenible de manera integrada.
Es justo en estos paisajes donde más se necesita un nuevo modelo de corresponsabilidad: uno donde el sector privado no sea espectador, sino conversor en la seguridad hídrica, climática y ecológica de la megalópolis.
Construir ciudades y cuidar los bosques
El sector de la construcción puede jugar un rol transformador. ¿Qué pasaría si las desarrolladoras, constructoras e instituciones públicas de la Ciudad de México exigieran que la madera que utilizan provenga de fuentes certificadas y locales, como las que produce UDEFAM?
Eso significaría que nuevos edificios y muebles de madera producidos en la Zona Metropolitana del Valle de México, estarían ayudando a conservar la cuenca que abastece de agua a la urbe, a fortalecer economías locales, a mantener de pie los bosques de los que depende la resiliencia urbana, e inclusive, a combatir la tala ilegal que tanto diezma nuestros bosques.
Diversificación para arraigar la conservación
El modelo Izta-Popo no se basa solo en madera. Se complementa con:
• Viveros comunitarios, como el del ejido Poxtla, que tiene capacidad de producir hasta 100 mil árboles.
• Producción de árboles de Navidad, que restauran suelos y generan ingresos en temporada.
• Turismo alternativo y de observación de aves, con marcas colectivas como Destinos Sierra Nevada o Expediciones Ecatzingo, en alianza con Audubon.
• Producción de tarimas de madera, que cierra la cadena de valor con empleo local.
Cada acción responde a una lógica: diversificar medios de vida, arraigar a las juventudes y hacer del bosque una fuente legítima de desarrollo rural sostenible. Detrás de cada hectárea certificada por el FSC®, hay decisiones colectivas, acuerdos comunitarios y liderazgos locales. Sin una gestión sólida, inclusiva y visionaria, no hay certidumbre al futuro de los bosques.
El caso de UDEFAM demuestra que cuando las comunidades se organizan y se acompañan por alianzas estratégicas, es posible construir plataformas territoriales que integren aprovechamiento sostenible, restauración y protección ambiental con visión de largo plazo. Este es solo el comienzo.
El modelo forestal de la región Izta-Popo no se limita al aprovechamiento sostenible de la madera. En la segunda parte de esta colaboración, exploraremos cómo las comunidades contribuyen directamente a la seguridad hídrica y climática del Valle de México a través de soluciones basadas en la naturaleza. Hablaremos de los esfuerzos para recargar acuíferos, de nuestra alianza con Agua Capital, del papel del bosque como infraestructura natural, y del potencial de los ejidos para participar en el mercado voluntario de carbono, con el acompañamiento de plataformas como Amexcarbono.
Porque cuidar los volcanes también es garantizar agua y clima para las ciudades que dependen de ellos.
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*Ernesto Herrera es director general de Reforestamos México, asociación civil que desde 2002 trabaja en alianza con los distintos sectores de la sociedad: empresas, jóvenes, comunidades, organizaciones de la sociedad civil, academia y gobierno, para asegurar más y mejores bosques para impulsar el desarrollo sostenible en nuestro país.
Reforestamos México es una asociación civil que desde 2002 trabaja en alianza con los distintos sectores de la sociedad: empresas, jóvenes, comunidades, organizaciones de la sociedad civil, academia y gobierno, para asegurar más y mejores bosques e impulsar el desarrollo sostenible en nuestro país. Para más información consulta www.reforestamosmexico.org
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