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‘Después del 9/11 se normalizó la idea de relacionar al terrorismo con Medio Oriente’: Naief Yehya |Video-Entrevista

El escritor advierte los cambios políticos, culturales y militares heredados por el ataque contra las Torres Gemelas.

  • Redacción AN / HG
11 Sep, 2021 23:20
‘Después del 9/11 se normalizó la idea de relacionar al terrorismo con Medio Oriente’: Naief Yehya |Video-Entrevista

Por Héctor González

La mañana del 11 de septiembre de 2001, millones de personas vieron casi en tiempo real como dos aviones se estrellaron en las Torres Gemelas de Nueva York. A partir de entonces muchas cambiaron, desde los protocolos en los aeropuertos hasta la tecnología militar.

Según cifras de la Universidad de Harvard hasta abril de 2021 se tenían registrados 2 mil 448 decesos del ejército norteamericano, 47 mil 245 muertes de civiles afganos. No menos alarmante es el número de suicidios entre quienes volvieron de la guerra que George W. Bush declaró contra el terrorismo. De 2005 a 2017, 78 mil 875 en veteranos de guerra se quitaron la vida. Mientras que en 2005 el promedio era de 15.9 suicidios al día y para 2017 era de a 16.8; y la edad media no sobrepasa los 27 años, informa el Departamento de Asuntos Veteranos de los Estados Unidos.

A través de títulos como Guerra y propaganda y el reciente, Mundo dron, el escritor Naief Yehya (1963) ha dedicado buena parte a estudiar el impacto de la tecnología y sus relaciones en términos militares y culturales, . Afincado en Nueva York desde hace varios años, el autor mexicano reconoce que las conmemoraciones por los atentados del 9/11 son cada vez menos significativos, no así otras cuestiones más relacionadas de manera más profunda con la naturaleza estadounidense y cuyos efectos recién salieron a flote con la salida de los soldados norteamericanos de Afganistán.

¿Qué tanto cambió el mundo a partir del 11 de septiembre de 2001?

Muchísimo, es otro planeta. Los cambios impuestos a través de la brutalidad militar, la presión económica y las legislaciones en Estados Unidos influyeron en otros países. Cambió desde nuestra experiencia en los aeropuertos hasta la actitud de ciertos países para imponer guerras o sanciones basadas en la idea del terrorismo, visto desde entonces como una bestia negra imbatible e irrevocable. Las autoridades lo usan cuando tienen la necesidad de restringir nuestras libertades y derechos. Se creó un estado mental de guerra permanente que permeó en todos los ámbitos de la cultura, exacerbó el patriotismo y un deseo de venganza. Hace poco un soldado reconocía que entre la generación que entonces tenía entre 17 y 25 años había el deseo de rescatar a la patria. Se creó una noción de omnipotencia en Estados Unidos y ese espíritu lo llevó a tropiezos tremendos. Nada más fue un gran negocio para las corporaciones militares. Después tenemos el tema de las representaciones. Ante la guerra siempre surgen interpretaciones que buscan revivirla y explicarla. Las primeras películas del 9/11 salieron como cuatro años después y son pocas, como si fuera un tema delicado y difícil de abordar. Creo que esto se debió al debía al patrioterismo. En las pocas representaciones hubo gran autocensura, quizá donde menos se vio esto fue en las películas de horror y en la pornotortura.

En la literatura hubo reacciones más inmediatas de autores como Don DeLillo, John Updike, Ken Kalfus o Paul Auster. ¿Por qué?

Por el carácter más íntimo y personal de un sector que tiene menos compromisos. En el cine se tenía que decir lo correcto o mejor no decir nada. Casi todas las películas que intentaron representarlo lo hicieron a partir de la fragilidad del individuo y no de la descomposición del sistema.

¿Ya se superó el trauma social?

Es difícil saberlo. Todos los septiembres se prenden unas luces enormes que emulan a las Torres Gemelas. Sin embargo, que año con año es menos significativo porque cada vez hay más chavos que no lo vivieron y no les significa gran cosa. La reacción inmediata fue el patriotismo, incluso se palpaba una explosión antiinmigrante o antiárabe que sin duda pudo ser peor. Desde luego no ha desparecido del todo porque si algo hizo la propaganda bélica fue promover un discurso islamofóbico, pero es verdad que las cosas han cambiado. Ya hay congresistas árabes y musulmanas. Algunas cosas mejoraron, pero otras se normalizaron como la idea de relacionar al terrorismo con el Medio Oriente. Hay cosas más preocupantes que subyacen a otros niveles.

¿Por ejemplo?

La asimilación instantánea de la culpa sobre cualquier cosa cuando se trata de países árabes. Hay mentiras que en su momento fueron rebeladas y de las cuales la gente no se acuerda. Todavía se piensa que Irak tuvo que ver el derrumbamiento de las Torres Gemelas o incluso Somalia. Casos escandalosos como la tortura en sitios negros de la CIA que son legitimados. La serie 24 con Kiefer Sutherland era la validación de la tortura bajo la metáfora de la bomba que hace tic tac. Todo eso fueron patrañas.

¿La crisis en Afganistán actual revivió lo ocurrido hace veinte años?

Uno de los grandes experimentos que implicó la guerra contra el terrorismo de Bush fue la creación de un ejército de voluntarios. En Vietnam se peleó con un ejército de reclutas y de gente que llevada contra su voluntad. Quienes fueron a la guerra tras el 9/11 lo hicieron por su voluntad y por las razones más diversas. No fue como en Vietnam, donde quienes regresaban lo hacían resentidos. Quienes ahora regresaron no tienen ese argumento y necesitan justificar su participación de alguna otra manera. Los miles de personas participaron en estas carnicerías se cuestionan todos los días y la prueba es el número de veteranos que día a día se suicida. Hay un daño emocional potente. La retirada de Afganistán demostró que la guerra contra el terrorismo no sirvió para nada. Prevalece la idea de una guerra perdida incluso peor que Vietnam porque entonces siquiera podían decir que peleaban contra el comunismo. Ahora el terrorismo sigue exactamente igual.  Otro tema es el legado de los drones que convirtieron a todo el mundo en campo de batalla. Ya no hay frentes ni líneas de combate. Cualquiera puede recibir un ataque y esto no va a cambiar. Al contrario.

La tecnología cambió a partir del 9/11, ¿puedes hacer un símil con lo que sucede ahora?

Claro, la guerra contra el terrorismo trajo un salto tecnológico importante. Ya mencionamos a los drones, pero también está el desarrollo de prótesis para los soldados o las telecomunicaciones. Ahora con la pandemia hay otros progresos. Usamos el zoom como un teléfono y otras cosas como las mismas vacunas o el comercio en internet. Cuando salgamos de esto veremos cómo se reacomodan las fuerzas.

 

 

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