El Museo Nacional de San Carlos revala la vida secreta de los objetos
A través de pinturas, esculturas, fotografías, grabados y objetos, se muestra que las cosas narran historias sobre la economía, el comercio, la religión, el género y el medio ambiente.
- Redacción AN / HG

Una fruta, un ramo de flores o la disposición de los objetos en una alacena son mucho más de lo que aparentan. En La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material, presentada en el Museo Nacional de San Carlos, los objetos ocupan un lugar de honor para revelar historias de la vida cotidiana y hablar del comercio, la religión y el poder de su tiempo.
Curada por María José Rojas Rendón y Luis Gómez Mata, la muestra reúne alrededor de 140 piezas –entre pinturas, esculturas, fotografías, grabados y cerca de 40 objetos de cultura material– procedentes del acervo del recinto y de aproximadamente 15 colecciones públicas y privadas. Las obras, realizadas entre los siglos XVI y XXI, establecen diálogos entre distintas temporalidades, geografías, técnicas y formas de producción cultural.
El director del recinto, Jorge Reynoso Pohlenz, señaló que el corazón del trabajo curatorial es el acervo del museo, puesto en relación con otras colecciones y con distintas formas de producción cultural. Destacó que la naturaleza muerta es considerada con frecuencia un género decorativo o secundario, aunque también constituye “un repertorio de las cosas del mundo y de la presencia de la sociedad y de la cultura expresada a través de los objetos”.
Por su parte, la curadora María José Rojas Rendón explicó: “Buscamos acercarnos a la idea del objeto no con una mirada inocente. El objeto tiene una presencia importante, tiene un significado, y puede leerse desde sus implicaciones políticas, económicas y culturales, así como desde perspectivas de género, medio ambiente y cultura material”.
Las cosas como protagonistas
Naturalezas muertas, escenas religiosas, retratos, pinturas costumbristas, paisajes y representaciones de mercados y cocinas forman parte del recorrido, que inicia con “Cristo en Emaús”, de Francisco de Zurbarán, una de las obras maestras del acervo del espacio ubicado en la colonia Tabacalera. En la pintura, Cristo aparece con un inusual sombrero, elemento que acentúa el misterio de una identidad oculta y que termina por revelarse a través de otro objeto: el pan que parte frente a los peregrinos.
La exposición se organiza en cinco núcleos: Las cosas en el centro revisa la historia de la naturaleza muerta; Fructus explora el simbolismo de las frutas; Florimanía, el lenguaje de las flores; Animalización del arte, la representación de animales vivos, muertos o convertidos en alimento; y Entramado de manufacturas, la relación entre las sociedades y el mundo material.
Entre las piezas se encuentra uno de los pocos bodegones novohispanos conocidos, atribuido a Antonio Pérez de Aguilar y fechado en 1769; una pintura de gran formato del Museo Nacional de Historia que representa un mercado novohispano del siglo XVIII; y obras de José Agustín Arrieta, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Olga Costa, Juan de Valdés, Germán Gedovius y Omar Gámez.
El recorrido curatorial también pone en diálogo pinturas, fotografías y objetos de porcelana, vidrio, cristal y cerámica, para mostrar cómo las cosas adquieren significados que rebasan su función cotidiana. “Nos interesaba poner a dialogar diferentes temporalidades y reflexionar sobre la manera en que las representaciones de la naturaleza pueden vincularse con problemáticas contemporáneas, como la crisis ambiental y la pérdida de biodiversidad”, explicó el curador Luis Gómez Mata.
La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material se puede visitar del 12 de julio de 2026 al 10 de enero de 2027 en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.







