Las demandas estudiantiles en Francia son “legítimas y justas”, dice Emmanuel Carrère
El periodista y escritor francés presentó su libro “Koljós”, en la Feria Internacional del Libro de Monterrey.
- Redacción AN / HG

“Hay que ser pesimista en la reflexión y optimista en la acción”, advierte el escritor francés Emmanuel Carrère (1957). En conferencia de prensa realizada durante la Feria Internacional del Libro, el ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras, habló a propósito de la publicación de su libro Koljós (Anagrama), donde hila la vida y los de su madre, la académica e intelectual Hélène Carrère d’Encausse, con sucesos históricos de Europa y Rusia.
Cuestionado sobre el presente, el también periodista y guionista se asumió como una persona pesimista. “Yo ya tengo mi vida hecha, me preocupan los nietos, tengo la impresión de que estamos rumbo a una catástrofe masiva, perdonen que no diga cosas más simpáticas, pero soy muy pesimista”.
Al referirse a las manifestaciones estudiantiles en su país, el autor de El adversario, sostuvo que las demandas de los estudiantes le parecen “legítimas y justas”, y marcó al mismo tiempo una diferencia respecto al Mayo francés de 1968, “en aquella ocasión pese a todo, había un ambiente celebratorio y una euforia que hoy no veo, actualmente los jóvenes saben que lo que les espera es tener una vida de mierda”.
Cauto al dar opiniones sobre política, Emmanuel Carrère se define más como un observador y no como un experto, “el auge de ultraderecha es parte de la catástrofe, pero no soy un experto en política o ecología”, reconoce.
Riguroso de los métodos del periodismo, donde sostiene no hay espacio para la ficción, el francés alerta sobre el uso de la tecnología. “Le hemos dado mucho espacio a la inteligencia artificial, es cuestión de ver en qué y para qué la usamos, representa una revolución cognitiva que no nos llevará a ningún lado”.
Sostiene que de seguir por esta ruta la literatura desaparecerá, “debemos pensar qué lugar ocupa la literatura en el espíritu humano”.
No obstante, concluye que es en el espacio individual donde es posible tener una vida agradable y fecunda, “en esos pequeños espacios es donde podemos estar bien, aunque no sé por cuanto tiempo”.





