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Animales patrióticos: símbolos que México heredó de Mesoamérica

Águilas, jaguares, quetzales y ajolotes, animales que mantienen un vínculo del México que nació en las culturas mesoamericanas y aún permanece en nuestra identidad.

  • Redacción AN / SH
15 Sep, 2026 09:38
Animales patrióticos: símbolos que México heredó de Mesoamérica
Imagen vía UNAM Global

El águila, el jaguar, el quetzal, la serpiente y el ajolote son animales que aparecen una y otra vez en la cultura mexicana. Están en el arte, las leyendas, las monedas, los billetes e incluso en emblemas deportivos. Pero su presencia no comenzó con el México moderno.

Para Erik Velásquez García, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, los animales representados en el arte prehispánico mantienen un vínculo profundo con el territorio y con las culturas y civilizaciones que han habitado estas tierras.

Las sociedades mesoamericanas observaron sus características y comportamientos y les atribuyeron significados relacionados con la naturaleza, el poder, lo sagrado y su propia concepción del universo.

Una herencia que todavía vive

El quetzal, el jaguar, el puma, el águila, la serpiente y el ajolote permanecen en la imaginación mexicana porque forman parte de una historia mucho más antigua que la nación.

Eso no significa que todos sean exclusivos del actual territorio mexicano. El jaguar, por ejemplo, se distribuye desde México hasta el norte de Argentina, mientras que el quetzal también habita en Centroamérica y es particularmente representativo de Guatemala.

Lo que los une es el significado que adquirieron dentro de diferentes culturas mesoamericanas.

Los grandes depredadores, como águilas, jaguares y pumas, fueron asociados con el poder y el estatus. Pero su importancia no dependía únicamente de su fuerza: observar el comportamiento de los animales permitía explicar fenómenos naturales y acontecimientos políticos y religiosos.

La serpiente, por ejemplo, podía representar los ciclos de la naturaleza. Al mudar periódicamente de piel, parecía morir y renacer, por lo que fue relacionada con la renovación y los ciclos de la vida.

El Sol también podía vincularse con el águila y, durante su recorrido nocturno por el inframundo, con el jaguar. Estas asociaciones variaban entre pueblos y épocas.

Del águila y la serpiente a Quetzalcóatl

Los animales del arte prehispánico tampoco aparecen siempre como los encontraríamos en la naturaleza. Con frecuencia se representaron seres híbridos que reunían características y poderes de distintas especies.

Uno de los ejemplos más conocidos es la serpiente emplumada, que tuvo diferentes expresiones entre los pueblos mesoamericanos: Quetzalcóatl entre los nahuas, Q’ukumatz entre los mayas quichés y K’uk’ulkaan entre los mayas yucatecos.

En la lectura simbólica explicada por Velásquez García, la serpiente se asociaba con lo terrestre, mientras que las plumas remitían a las aves y al cielo. Su unión integraba fuerzas complementarias de la creación.

El águila y la serpiente del escudo nacional mexicano también pueden interpretarse desde esta lógica. El águila se vincula con el Sol y con Huitzilopochtli, mientras que la serpiente representa fuerzas terrestres y subterráneas.

Una representación prehispánica muestra, sin embargo, una diferencia respecto al escudo actual. En el Teocalli de la Guerra Sagrada, del pico del águila emerge el atl tlachinolli, un signo que entrelaza agua y fuego y está asociado con la guerra: el águila no devora una serpiente.

El nopal sobre la piedra también remite al nombre de Tenochtitlan, interpretado habitualmente como “lugar del tunal en la piedra”, sitio donde los mexicas fundaron su ciudad.

El ajolote y el dios que se transformaba

Otro animal estrechamente ligado a la identidad mexicana es el ajolote.

En la tradición nahua, Xólotl, hermano de Quetzalcóatl, se transformó en ajolote para evitar el sacrificio que permitiría poner en movimiento al Sol. El animal quedó así vinculado con un relato de transformación y con el mundo acuático.

El ajolote de Xochimilco (Ambystoma mexicanum) posee además características biológicas particulares: vive en el agua y cuenta con una extraordinaria capacidad de regeneración que le permite recuperar extremidades perdidas.

Del símbolo a la conservación

Miles de años después, águilas, jaguares, quetzales, ajolotes y otros animales continúan presentes en la identidad cultural de México. Sin embargo, varias de estas especies enfrentan amenazas como la pérdida de hábitat y los efectos del cambio climático, en el contexto de la crisis global de biodiversidad.

Su desaparición de los ecosistemas implicaría también perder una parte de la relación que distintas culturas han construido con ellas durante siglos.

Conservarlas significa proteger la biodiversidad del territorio y parte de la memoria cultural asociada a ella.

El águila, el jaguar, el quetzal, la serpiente y el ajolote comenzaron a formar parte de esta historia mucho antes de que México existiera como país.

Son animales patrióticos: símbolos heredados de Mesoamérica que todavía conectan biodiversidad, territorio, historia y cultura.