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“La literatura es experimentación, búsqueda y juego”: Julia Santibáñez

La autora de ‘Pulso ad_herido’ sostiene que uno de los sentidos de la poesía es resignificar las cosas.

  • Redacción AN / HG
23 Jun, 2024 09:11
“La literatura es experimentación, búsqueda y juego”: Julia Santibáñez

Por Héctor González

La poesía es un arte que exige disciplina, “en mi caso la trabajo diario”, solo así se consigue el oficio, dice Julia Santibáñez (Ciudad de México, 1957).

Autora de El lado B de la cultura y Eros una vez -y otra vez-, recién publica Pulso ad_herido (Bonilla Artigas Ediciones), un libro donde reúne sus obsesiones y preocupaciones pero sin perder la vocación experimental y juguetona de los sus versos.

¿Cuál es la historia detrás de los poemas incluidos en Pulso ad_herido?

Se gestaron a lo largo de los años, los más antiguos tienen ocho años, otros tienen tres o cuatro. No hay una uniformidad porque todo el tiempo estoy escribiendo, para mí la poesía implica trabajo diario y cotidiano con las palabras, la concibo como un oficio o un trabajo artesanal.

Se nota el trabajo o mejor dicho el juego con el lenguaje en la forma en que estiras las palabras. ¿Así es tu relación con la poesía?

Sí, totalmente. Fui una niña bastante rara a la que le gustaba más jugar con las palabras que con las pelotas, nunca me interesaron las muñecas. Todo el tiempo estaba inventando nombres, me gustaba escucharlos, darles la vuelta y convertirlos en otra cosa, como bien dices es uno de los rasgos que definen todo mi trabajo como escritora.

¿En tu casa había libros y poesía?

No particularmente, mi papá era un buen lector, pero no tan obsesivo como yo. Era lector de narrativa, murió hace cuarenta años y todavía conservo algunos de sus ejemplares. Una vez encontré un libro de poemas en casa y tuve la gracia de aprendérmelos para recitárselos. Imagínate, una escuincla de nueve años recitando le caía de mega variedad, luego me ponía a recitárselos a sus amigos y yo me sentía agradeciendo un premio. Mi llegada a la poesía fue azarosa y celebrada, cada vez me gustó más hasta que a finales de la secundaria pensé que podría ser una forma de vida y heme aquí.

En uno de los poemas escribes: “un poema nunca está inmóvil”, como lector eso nos pasa todo el tiempo, pero ¿cómo autora te sucede?

Totalmente, no suelo releerme mucho, pero cuando lo hago sí suelo encontrar cosas que no había visto, algunas son buenas y otras no, por eso estoy abierta al uso del borrador. Me gusta comparar los versos con una polaroid. Creo que esa es una de las cosas más emocionantes que tienen la literatura y la poesía, se transforma conforme uno cambia como lector. Incluso no es lo mismo si lees un texto de noche en tu casa a leerlo en un café mientras esperas a la novia.

Hacia el final del libro aparecen temas más oscuros como la muerte o la violencia, ¿cómo te los planteas desde la poesía?

Con mucha dificultad porque tampoco quería hacer poemas lacrimógenos o del ¡Alarma! Son temas que han estado presentes en todos mis libros de manera desperdigada, pero ahora decidí reunirlos en una sola sección por eso encontramos el abuso infantil, la nula seguridad de los menores en casa, hay un poema sobre un feminicidio, hablo también del caso real de Hildegart Rodríguez, una joven que es asesinada por su madre porque no cumple con sus estándares. La poesía nos permite hablar de lo que nos duele e incomoda, la literatura tiene la posibilidad de tocar toda la gama diversísima de los seres humanos; Carlos Monsiváis decía “la poesía enriquece la intensidad de lo que vivo”, y en eso incluimos lo doloroso e incomprensible por eso a través del poema busco contribuir a que poco a poco se de un cambio al percibir estos temas.

Aunque muchas palabras se desgastan por su uso, en particular cuando se quedan en el discurso político.

Por supuesto, para Borges las palabras son como monedas cuyos bordes se desgastan por el uso cotidiano por eso se vuelve insulso su significado. Uno de los cometidos de la poesía es cambiar el nombre de las cosas. Nicanor Parra decía el poeta no cumple su palabra si no resignifica las cosas.

En otro poema recuperas versos de la Biblia sobre las mujeres y lo cierto es que es bastante crítico.

Con ese poema quería dejar en claro que mucha de la misoginia que padecemos en el siglo XXI viene de la tradición religiosa judeocristiana. Son citas textuales y lo que hice fue tomar fragmentos donde se habla de mujeres, desde luego habrá quien diga que hay citas positivas, sin duda, pero finalmente es mi edición y por lo tanto me interesaba centrarme en algo concreto con el fin de denunciar algo.

¿El carácter experimental del libro viene desde su origen?

Para mí la poesía es una búsqueda incesante, una exploración y un no tener miedo a la forma. La literatura es ante todo experimentación, búsqueda y desde luego un juego. No he dejado de percibirla así desde que empecé a escribir por eso es un arte que nunca deja de sorprendernos.

 

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