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Descubren que el estrés altera la forma en que el cerebro relaciona recuerdos

Un estudio publicado en la revista 'Science Advances' sugiere que vivir bajo presión constante dificulta la claridad mental y la capacidad de hacer inferencias debido a cambios en la actividad de una región del cerebro llamada hipocampo.

  • Redacción AN / MDS
24 May, 2026 01:29
Descubren que el estrés altera la forma en que el cerebro relaciona recuerdos
Imagen generada por IA

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

Una cosa es que nos estresemos por algún acontecimiento puntual en nuestras vidas (como algún día extenuante por exceso de trabajo, la muerte reciente de un ser querido, etc.) y otra muy diferente es vivir con estrés permanente aunado a diferentes circunstancias que muchas veces no podemos o no sabemos cómo controlar del todo. 

La falta de control de las situaciones muchas veces nos lleva a un estrés permanente que no únicamente puede afectarnos anímicamente, sino que también, como lo acaba de revelar un estudio publicado en la revista Science Advances, si este se cronifica, y va acompañado de ansiedad, puede alterar la forma en que las diferentes zonas de nuestro cerebro interactúan unas con otras. 

De hecho, el trabajo, que ha sido llevado a cabo por científicos de la Universidad de Hamburgo (Alemania), sugiere que el estrés agudo hace difícil vincular recuerdos de eventos pasados con información nueva. Ello explicaría por qué algunas personas tienen dificultades para mostrar claridad mental cuando se encuentran bajo presión. 

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores combinó imágenes cerebrales y pruebas psicológicas para mostrar cómo el hecho de estar constantemente estresados interfiere con la capacidad de acceder a recuerdos de experiencias previas y realizar deducciones. 

En otras palabras, el estado de alerta permanente afecta nuestra cognición y probablemente también cómo percibimos e interactuamos con lo que nos rodea, incluyendo también la percepción que tenemos de nosotros mismos. 

Un jugador de ajedrez. Imagen: Unsplash.

Por otro lado, los científicos también han descubierto que el cerebro conecta información nueva y antigua para hacer inferencias mediante un proceso cognitivo llamado integración. 

Un ejemplo concreto de integración cognitiva es recodar a un amigo que utiliza un sombrero verde y posteriormente ver un sombrero verde en la banca de algún parque. Si se integra ese recuerdo del amigo con sombrero verde con el sombrero verde que está en una banca de un parque, muchos podrían inferir que dicha persona, nuestro amigo, está en el parque. Sin embargo, cuando se pierde la integración cognitiva, muy probablemente se nos dificulte asociar el sombrero verde con nuestro amigo. 

Y la capacidad para integrar información, para relacionarla, puede verse afectada en personas con algunos trastornos de salud mental, tales como la ansiedad o la psicosis

En episodios psicóticos graves, a veces se tiende a perder contacto con la realidad. Y, en el caso de los trastornos de ansiedad, cuando estos son persistentes, también pueden producirse alteraciones fisiológicas notables como cambios en el apetito, sudoración excesiva y trastornos del sueño. 

En este sentido, los investigadores también han observado que una región cerebral llamada hipocampo, que se encuentra a ambos lados del cerebro, dentro del lóbulo temporal, resulta esencial para la integración y es una estructura que, por cierto, es bastante vulnerable al estrés. 

El hipocampo del cerebro. Imagen generada por IA. 

Los experimentos

Para probar cómo el estrés agudo afecta la capacidad del cerebro para integrar información y hacer inferencias, los científicos alemanes les pidieron a 122 participantes memorizar una serie de pares de imágenes. Cada par contenía una imagen de un animal y otra de un rostro o de una escena. 

Al día siguiente, aproximadamente la mitad de los participantes fueron sometidos a una simulación de entrevista laboral en la que debían defender que eran idóneos para un puesto hipotético. También, se les hizo realizar complejos cálculos mentales

Mientras tanto, a los participantes del grupo de control (un grupo de control sirve para que los investigadores determinen si los efectos observados realmente se deben a lo que están estudiando y no a otros factores) se les pidió dar un discurso sobre un tema de su elección y completar una tarea sencilla de cálculo mental. 

Posteriormente, los participantes observaron una serie de pares de imágenes, esta vez con una imagen de un animal y una figura tridimensional. 

Más tarde, se les mostraron, una por una, las figuras tridimensionales que habían visto antes junto con una colección de distintos rostros y escenas. Luego, se les pidió seleccionar el rostro o la escena que probablemente estuviera asociada con cada figura tridimensional. 

Una persona realizando una entrevista de trabajo. Imagen: Unsplash.  

Para ejemplificarlo, una persona podría haber memorizado el primer día un par compuesto por un gato y una escena de bosque, y el segundo día un par formado por un gato y un cubo azul

Si el cerebro había integrado correctamente los recuerdos de ambos días (y no había estrés), entonces debería asociar el cubo azul con la escena del bosque. 

Por otro lado, para poder medir directamente estos efectos, el equipo, encabezado por Kuhl Schwabe, utilizó un método llamado resonancia magnética funcional (fMRI), el cual permite observar la actividad cerebral en tiempo real. 

De hecho, los científicos lograron identificar qué partes del cerebro del hipocampo “se iluminaban” cuando los participantes observaban imágenes de distintas categorías. Y descubrieron que los animales activaban una zona, las figuras tridimensionales otra, y los rostros y escenas una tercera región. 

Y aquí viene lo más interesante: cuando los participantes del grupo sometido a alto estrés observaban la figura tridimensional, sus cerebros no mostraban tanta actividad en la región correspondiente a rostros y escenas. Esto sugiere que sus cerebros no habían inferido la conexión entre la figura y el rostro o la escena con la misma intensidad que las personas del grupo de control (que no estaba sometido a tanto estrés). 

En un comunicado, Kuhl Schwabe puntualizó que “normalmente, cuando codificas algo nuevo, aparece este pequeño destello de la experiencia pasada en la mente, y creemos que eso es lo que favorece la integración”. Y añade: “ese destello prácticamente desaparece en los participantes estresados”, por lo tanto, la integración se bloquea. 

A pesar de que estos experimentos se realizaron en humanos, el siguiente paso para Schwabe y sus colegas consistirá en realizar experimentos con roedores. Esto con la intención de comprender los mecanismos detrás de este fenómeno y encontrar maneras de reducir los efectos del estrés. 

Máquina de Resonancia Magnética Funcional. Imagen generada por IA. 

Seguramente, una forma de reducir sus efectos, en el futuro, será desarrollando mejores medicamentos para controlarlo. También, se podrían diseñar terapias psicológicas más personalizadas que permitan una mejor intervención en pacientes que sufren ansiedad, a través de la utilización simultánea de medicamentos y terapia.

Aunque, eso sí, por ahora la mejor forma de reducir el estrés en nuestras vidas -en la mayoría de los casos este es un desencadenante de la ansiedad- es realizar cambios en las rutinas de sueño, en la forma en la que nos alimentamos y en la relación que tenemos con los demás y con la naturaleza (solamente por mencionar algunos).

No obstante, llevar a cabo estos cambios suele ser más difícil de lo que parece ya que las jornadas laborales extenuantes y los ritmos de vida contemporáneos complican la posibilidad de reducir el estrés cotidiano. En este contexto, diversos países, como México, han comenzado a discutir reformas legales cuyo objetivo será limitar los excesos laborales y fortalecer la protección de los trabajadores.

Espero, también, que los experimentos de Schwabe y sus colegas, y otros que vengan más adelante, puedan ayudar a comprender mejor la compleja relación que se establece entre el cerebro y el entorno. También, sobre cómo en los procesos cognitivos intervienen no solamente factores psicológicos sino también cuestiones neuroquímicas que hacen aún más compleja la relación entre la mente, el ambiente, y los demás seres humanos. 

Una tríada bastante compleja –mente, ambiente y sociedad– que no solamente nos determina, sino que nos hace ver el mundo desde una perspectiva muy particular y a veces bastante compleja, a través de la memoria, el presente y nuestra a veces angustiosa necesidad de predecir el futuro, la cual parece ser innata. 

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