¿Y ahora, quién podrá defendernos? | Artículo
En México, necesitamos un Poder Judicial que esté del lado de la justicia, no del lado del poder o de los poderosos. Necesitamos jueces que, como el chapulín colorado, nos defiendan, a pesar de sus miedos.
- Ana Lorena Delgadillo

Por Ana Lorena Delgadillo Pérez
Para quienes hemos vivido en México, la primera imagen que se nos viene a la cabeza al escuchar esta frase, es El Chapulín Colorado, ese super héroe que por azares del destino lograba grandes cosas “de chiripada”. Una persona que reconocía sus miedos y cuyo valor estaba en eso, en reconocerlos y con ellos enfrentar lo que tenía que enfrentar.
Tras a la renuncia inconstitucional de Arturo Zaldívar, la Fundación para la Justicia ingresó un amparo el domingo 19 por la noche. Para el jueves por la mañana, el juez Decimoquinto en Materia Administrativa en la Ciudad de México, Yamín Francisco González Mendoza, ya había publicado un acuerdo que lo desechaba. ¿Las razones? Las que siempre ha dado el Poder Judicial en los casos donde no quiere entrarle: no tenemos interés legítimo, es un acto soberano. Esto último, a pesar de que la Corte ya ha dicho previamente que las decisiones del legislativo son “autónomas” y no “soberanas” porque son actos de autoridad que deben poder ser revisados.
Pero en México, el ejecutivo, el legislativo y el propio Poder Judicial, han concentrado el poder tanto de las designaciones de la Corte, como de las “renuncias” de los ministros, sin permitir cuestionamiento alguno. Por más de 8 años, hemos promovido amparos contra distintas designaciones que violan la independencia judicial. Pero una y otra vez nos los han negado. Pareciera que lograr que se nos reconozca el derecho a impugnar estas decisiones es una tarea titánica; que para el Poder Judicial, los ciudadanos no podemos hacer nada al respecto. Bien haríamos en aprender de las experiencias de Guatemala, El Salvador, Colombia y Perú, entro otros países, donde este derecho sí se reconoce a los ciudadanos, y se puede hacer valer.
A pesar de esto y de todas sus debilidades, desde el colectivo La Justicia Que Queremos, hemos insistido que es necesario defender el Poder Judicial, pues es nuestra única defensa y garantía frente a las violaciones o arbitrariedades de otras autoridades. El Poder Judicial es el medio para que las controversias se resuelvan conforme a la ley, escuchando a las partes y de conformidad con la evidencia presentada. Pero si el Poder Judicial no es independiente, dará la razón de manera injusta a una de las partes, que en general puede ser la más fuerte, la más poderosa.
No es fácil defender a un poder que tanto nos ha quedado a deber. Igual que las fiscalías, el Poder Judicial no ha logrado estar del lado de las personas más desfavorecidas, de las más vulneradas y eso lo tenemos que aceptar. En el colectivo tuvimos esa experiencia. Muchas víctimas de personas desaparecidas nos reclamaban con justa razón: ¿por qué vamos a ir a defender a un poder que no nos ha defendido a nosotros? Ningún poder en este país ha estado del lado de las víctimas, ninguno. Basta ver la impunidad y la violencia que reina.
El ex ministro Zaldívar prometió que su reforma era para acercar el Poder Judicial a la gente. No fue así. El juicio de amparo sigue siendo sumamente técnico y complejo, lejano a las personas y si no cuentan con abogado/a/x es imposible acceder a él. Pero incluso cuando se logran presentar, la respuesta a los mismos aun depende del juez al que se le asigne y son múltiples las trabas jurídicas que encierra (ver “El acceso a la justicia en México durante la pandemia de COVID19”, por ejemplo).
No podemos pasar de malo a peor, y si las cosas no funcionan, hay que mejorarlas, no empeorarlas y eso es lo que requerimos del Poder Judicial. Necesitamos un Poder Judicial que esté del lado de la justicia, no del lado del poder o de los poderosos. Necesitamos jueces que, como el chapulín colorado, nos defiendan, a pesar de sus miedos.
Perder completamente el Poder Judicial a favor del Ejecutivo Federal no es un riesgo remoto ni lejano. Esto podría comenzar a consolidarse la siguiente semana con el nuevo nombramiento para la persona ministra en la Corte. Un dato que no podemos obviar es que esta nueva ministra no permanecerá en la Corte solo un año -que es el tiempo que le quedaba en el cargo a Zaldívar-, sino quince; seguramente esta será la intención del Senado. En este contexto, la discusión no debe ser si son buenas o malas las candidatas, si son o no cercanas a AMLO. La pregunta que tendríamos que hacerles es sencilla, ¿por qué decidieron prestarse al juego, sabiendo que la renuncia que generó la vacante viola la Constitución?
Vamos a seguir defendiendo la independencia judicial porque es un derecho nuestro, porque nos pertenece, porque es el equilibrio básico en cualquier democracia. Sólo necesitamos un juez/a/x valiente. Pero lo defenderemos aún a pesar del propio Poder Judicial.





