“La pregunta por nuestro origen es inherente a todo ser humano”: Bárbara Colio
La escritora habla en entrevista sobre su novela ‘Con todas mis letras’ y adelanta que el 3 de abril estrena la obra de teatro ‘La fiesta’.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
A unos días de cumplir 40 años, Lena encuentra una fotografía de su padre en una exposición de asesinos seriales. El hallazgo detona dudas sobre su origen y pasado que la llevan a emprender una búsqueda alrededor de viejos misterios familiares. Bajo esa trama circula Con todas mis letras (Hachette), la novela con que Bárbara Colio (Mexicali, 1967) obtuvo el Premio Dolores Castro en 2024.
“Sabemos de nuestros padres a raíz de que son nuestros padres, pero no tenemos idea de quienes fueron de jóvenes”, plantea la escritora. Conocida por su trabajo como dramaturga, mismo que la ha llevado conseguir los premios Internacional para Autoras Dramáticas María Teresa León, en España y Juan Ruiz de Alarcón, en México, Colio reconoce que cada historia tiene su propia naturaleza y que por eso decidió ahora adentrarse en la narrativa.
¿Cuál es el origen de Con todas mis letras?
Nació después de ver la exposición de asesinos seriales que está en el Museo de la Policía, en la calle Revillagigedo del centro. La recreación de las vidas de estos seres me causó mucha intriga. En el nicho de Ed Gein hay una foto de un bebé que simula ser el asesino de pequeño. Al verla me puse a pensar que podría ser una de esas fotos que venden en tianguis como la Lagunilla y que de la nada es usada como la imagen de un asesino serial. Eso me llevó a cuestionarme quién sería ese niño. A partir de entonces se disparó la idea de la novela y en particular de los misterios familiares.
¿Qué tipo de material literario encuentras en los secretos familiares?
Creo que no hay familia que se salve de los secretos. Así como todos venimos de un padre y una madre, todos venimos de unas historias que no conocemos. Sabemos de nuestros padres a raíz de que son nuestros padres, pero no tenemos idea de quienes fueron de jóvenes, de sus aventuras, frustraciones y de las decisiones que tomaron antes. La pregunta por nuestro origen es inherente a todo ser humano y llega un momento en que una necesita investigar sobre esas historias ocultas para poder reconstruirse o construirse en la vida.
En este sentido, la novela está dedicada a tu padre.
Sí, al final de la novela aparece una fotografía de mi papá. Es una imagen que toda la vida estuvo en casa y que mi papá presumía porque lo habían rentado para ser niño dios. Mi padre era un hombre muy guapo, con ojo claro. Nadie en la familia sacó los ojos de mi papá. Era muy divertido oír su historia, pero hay muchas cosas de mi padre que no sé, en particular mis papás eran peculiarmente misteriosos. También era otra generación y época.
¿Qué tanto se proyectó tu curiosidad como hija en la escritura de la novela?
La historia de la novela mezcla algo de la historia de la fotografía de mi papá con la historia de la fotografía que vi en el Museo de la Policía, y de otros episodios que conozco. Una escritora siempre trae un letrero de neón que dice: todo de lo que yo me enteré de tu vida será usado en la ficción. Siempre estás indagando en la naturaleza humana y en la naturaleza de una misma. En la novela hay ecos de la relación con mis padres para intentar redefinirme a mí misma. En ocasiones es necesario volver a juntar tus piezas para reencontrarte, creo que esa búsqueda está presente en todo lo que escribo.
Has escrito sobre todo teatro y guiones para televisión, ¿por qué tuviste la necesidad de contar esta historia como novela?
Cada historia toca la puerta de distinta forma. El teatro exige ciertas cosas, mientras que la novela exige otras. La escritura de Con todas mis letras fue como un refugio y un espacio para escribir alejada del teatro. Justo ahora estoy ensayando una obra que se estrena el 3 de abril. Se llama La fiesta y también tiene que ver con esta indagación sobre el pasado, pero en otro tono…. quizá todo el tiempo estamos indagando sobre la misma herida de diferentes formas. Ya tengo una carrera larga creando personajes e intentando conectar con el espectador o con el lector, y para eso uso todas las herramientas posibles.
Háblame más de La fiesta…
Es un estreno mundial, la escribí apenas hace un par de años y se va a presentar en el espacio Un teatro, de la colonia Condesa. La temporada inicia el 3 de abril y es un montaje bastante ambicioso con nueve personajes en escena. Serán únicamente12 funciones y es una experiencia teatral inmersiva. Creo que la memoria es como una casa con diferentes cuartos a los cuales a veces cerramos puertas y la obra plantea una metáfora de eso, y de cómo abrimos esas puertas para recordar y enfrentar cosas que necesitamos saber. Es un viaje donde la protagonista se sumerge en sus propios abismos para encontrarse con sus propios monstruos y seguir adelante. El montaje es una fiesta a la cual los espectadores asisten como invitados.
¿Escribes y diriges la puesta en escena?
Así es, y en el reparto están Karina Gidi, Claudia Ríos, Andrés Weiss, María De Villa, Sheila Flores, David Barrera, Fede Di Lorenzo, Jacobo Lieberman y Mahalat Sánchez.
¿La escritura te funciona para domesticar a los fantasmas que llevas dentro?
En una ocasión me encontré en un aeropuerto a mi gran amigo Antonio Malpica y me soltó una frase que me encantó: “Bueno Colio, a seguir escribiendo que estos monstruos no se van a ir solos”. La escritura y el arte en general nacen de la duda, de preguntarnos qué diablos estamos haciendo acá, por qué y quiénes somos. Me interesa que a través de mi trabajo los lectores y el público encuentren un acompañamiento o un refugio divertido que al final los haga soltar un suspiro de alivio.






