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Ondas gravitacionales apuntan a la posible existencia de agujeros negros primordiales

Un evento inusual detectado por observatorios de ondas gravitacionales ha abierto la posibilidad de que existan agujeros negros primordiales, objetos formados en los primeros instantes del Universo.

  • Redacción AN / MDS
29 Mar, 2026 01:26
Ondas gravitacionales apuntan a la posible existencia de agujeros negros primordiales
Imagen artística de agujeros negros primordiales. Imagen generada por IA.

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

Desde hace algún tiempo se baraja la hipótesis de que, antes de surgiesen las primeras estrellas, cuando el Universo apenas tenía una fracción de segundo, existió un tipo de agujero negro cuyas características son esencialmente diferentes a las de los agujeros negros que suelen formarse tras el colapso gravitacional del núcleo de estrellas masivas, ya que estarían íntimamente ligados con la formación del Universo y la Gran Explosión que tuvo lugar hace unos 13,800 millones de años. 

Me refiero a los hipotéticos agujeros negros primordiales. 

Hace unos días un par de astrofísicos de la Universidad de Miami, acaban de dar a conocer un trabajo de investigación publicado en la prestigiada revista The Astrophyisical Journal en el que sostienen que, gracias al análisis de los datos obtenidos por el Observatorio de ondas gravitatorias (LIGO, por sus siglas en inglés), es probable que este tipo de objetos existan y que, finalmente, no sean solamente un producto de la imaginación y la intuición de los seres humanos.  

La historia de esta sorprendente noticia comenzó el 12 de noviembre de 2025, cuando el conglomerado de detectores de ondas gravitacionales LIGO-Virgo-KAGRA, halló un evento inusual que, inmediatamente y de forma automática, generó una alarma –quizá simplemente fue un pitido y una señal en el monitor – que de inmediato alertó a los investigadores. 

En esencia, era una señal inusual que los científicos se dieron a la tarea de analizar minuciosamente.

Imagen del agujero negro de la Vía Láctea. Imagen: EFE. Tratamiento: AN.

Luego del análisis, encontraron que podría tratarse de uno de estos agujeros negros primordiales debido a que la señal emitida provenía de un objeto de menor tamaño que el Sol.

Tampoco podía tratarse de otro tipo de agujero negro, como los que suelen formarse en algunas estrellas más masivas que el Sol. 

Entonces, ¿de qué se trata exactamente? ¿Podría ser otra cosa y no un agujero negro primordial?

De acuerdo con uno de los astrofísicos que acaban de presentar el trabajo de investigación en The Astrophyisical Journal, Alberto Magaraggia, quien es citado por el portal de internet Phys.org, “los resultados son alentadores ya que nosotros predecimos que los agujeros negros subsolares [se refiere a los agujeros negros primordiales] como el que LIGO pudo haber observado deberían ser realmente raros, lo cual concuerda con la poca frecuencia con la que hasta ahora se han observado tales eventos”. 

Y añade: “la explicación más plausible para la señal de LIGO, que carece de cualquier explicación astrofísica convencional, es la detección de un agujero negro primordial”. 

Toma aérea del observatorio de ondas gravitacionales (LIGO) que está situado en Estados Unidos. Imagen: LIGO.  

Por lo tanto, Magaraggia y su colega, Nico Cappelluti, tienen casi la certeza de que su descubrimiento sí podría tratarse de un de estos tipos de agujeros negros, aunque ambos son cautos en sus afirmaciones. 

Y es que, como sucede en ciencia, las hipótesis, inclusive cuando ya existen datos que avalan algunos resultados, deben revisarse concienzudamente para no caer en errores.

Para que los datos en torno a este hallazgo puedan avalarse (o refutarse) será necesario que los científicos utilicen observatorios de ondas gravitacionales más sensibles. 

De hecho, se espera que en poco tiempo el observatorio LIGO tenga una actualización importante que le permita detectar no solamente uno, sino muchos agujeros negros primordiales (si es que en verdad estos objetos existen). 

Ahora bien, ¿por qué se utilizan detectores de ondas gravitacionales y no otro tipo de instrumentos, como los telescopios y radiotelescopios, para buscar agujeros negros?

Ello se debe a que estos cuerpos no emiten luz ni ningún tipo de radiación electromagnética, por lo tanto, son invisibles a cualquier telescopio y radiotelescopio.

Simulación de ondas gravitacionales a partir de la fusión de dos objetos masivos. Imagen: Shutterstock.

Solamente se les puede hallar mediante las ondas de gravedad que emiten (ondas producidas por la curvatura del espacio-tiempo) cuando llegan a fusionarse unos con otros, o cuando existen fusiones de estrellas de neutrones y las ondas se esparcen por el Universo a la velocidad de la luz; también existen agujeros negros supermasivos, millones de veces más masivos que el Sol que por lo regular se encuentran en el núcleo de algunas galaxias como la nuestra. 

De hecho, de existir, los agujeros negros primordiales podrían tener el tamaño de un asteroide; o bien, podrían ser del tamaño de la Tierra, de un planeta o de una estrella mediana.

El problema para detectarlos radica, justamente, en que al no ser muy masivos, generan ondas gravitacionales más débiles en comparación con las que produciría un agujero negro de gran tamaño. 

Para subsanar este problema, la comunidad científica se plantea mejorar los actuales observatorios de ondas gravitacionales.

La otra posibilidad es construir nuevos. Por ejemplo, se espera que en 2035 la Agencia Espacial Europea ponga en el espacio el primer detector, LISA (por sus siglas en inglés), cuya sensibilidad será tan grande que será capaz de detectar ondas de las primeras épocas posteriores a la Gran Explosión. 

Así será LISA, el primer interferómetro láser que estará en el espacio y que medirá ondas gravitacionales. Imagen: ESA. 

Por otro lado, la ventaja de estudiar agujeros negros primordiales consiste en que podrían esclarecer, al menos en parte, el origen de la materia oscura

De esta extraña materia, que tampoco puede verse, pero que se sabe de su existencia porque se encuentra en las galaxias y determina la manera en la que se mueven y se mantienen unidas, está formado alrededor del 27% del Universo. 

Si en verdad existe una relación entre la materia oscura y este tipo de agujeros negros, quizá podría resolverse uno de los grandes enigmas de la cosmología, el cual tiene que ver con el hecho de que por qué existe materia y energía oscura y, por qué, el Universo apenas está formado con apenas un 5% de materia ordinaria, como de la que estamos formados usted y yo, así como las estrellas y los planetas que nos rodean. 

En definitiva, las respuestas a las grandes preguntas sobre el origen del Universo, y por qué es como es y no de otra forma, se encuentran en los grandes aceleradores de partículas, como el LHC en el CERN (que le hace preguntas al Universo donde reside lo muy pequeño, a escala atómica y subatómica), en los telescopios como el James Webb y el Hubble, en los potentes radiotelescopios que se encuentran en la Tierra escudriñando el cielo en otras frecuencias y, por supuesto, en los detectores de ondas gravitacionales que están abriéndose camino y ofreciéndonos un nuevo panorama de un Universo que hace tan solo unos años no conocíamos y que apenas estamos comenzando a comprender. 

El camino que queda por recorrer seguramente será todavía largo. 

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