‘Morir a la mexicana’, un libro que reúne calaveritas dedicadas a personalidades de la cultura
La escritora Melissa Jamín Beyer señala que este género nos permite recordar y celebrar la vida de alguien en una forma divertida y creativa.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
“Escribir calaveritas literarias me parece una forma de preservar nuestras raíces y de rendir tributo a nuestra identidad cultural”, explica Melissa Jamín Beyer, autora de Morir a la mexicana (Trópico de Escorpio), un libro donde hecha mano de un género propio de la época para recordar a personajes como María Félix, Leonora Carrington, Jorge Galán o Frida Kahlo.
Si bien las calaveritas tienen estructuras y características propias, Jamín Beyer reconoce que su apuesta es darle una vuelta al género, ejercicio para el cual contó con la complicidad del ilustrador Jesús Guajardo de los Santos. “Mi propuesta da un giro distinto a la escritura tradicional. En primer lugar, las dediqué a personas que ya han fallecido. Asimismo, la extensión supera las pocas estrofas dado que me propuse incluir los principales momentos en la vida entera de los personajes”, explica en entrevista.
¿Cómo nació la idea del libro?
Surgió mientras residía en China. Estando tan lejos de mi país, acercarme a nuestras tradiciones y a la comunidad mexicana se convirtió en una forma de sentirme más cerca de México. Dado mi gusto por la festividad de Día de Muertos, así como por la historia y la escritura, entre 2008 y 2011 colaboré activamente con nuestra representación diplomática en la ciudad de Beijing para escribir calaveras literarias que fueran de la mano con los altares de muertos que se montaban cada año. Posteriormente hice otras para honrar a personajes que han tenido un rol destacado en la historia de México. Cuando ya tenía bastantes, surgió la idea de compilarlas en formato de libro, para lo cual solicité la colaboración de un destacado artista de mi ciudad natal en Coahuila, Jesús Guajardo de los Santos, quien dibujó las ilustraciones y viñetas que acompañan cada uno de mis textos, empleando una técnica a base de tinta china diluida en agua, mejor conocida como “aguada”, y que evoca nostalgia y rinde homenaje a los famosos grabados de calaveras del maestro José Guadalupe Posada.
¿Qué valor crees que tienen las calaveritas?
Desde 2003, la celebración de Día de Muertos en México fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, por lo cual me atrevo a decir que su valor es inmensurable. Escribir calaveritas literarias es una práctica que forma parte integral de dicha festividad y, además, nos permite echar mano del buen humor que nos caracteriza a los mexicanos, así como de la riqueza y diversidad lingüística del idioma español. En lo personal, escribir calaveritas literarias me parece una forma de preservar nuestras raíces y de rendir tributo a nuestra identidad cultural, a la vez que recordamos y celebramos la vida de alguien en una forma divertida y creativa.
¿Cómo fue la selección de los personajes?
El criterio de selección de los personajes incluidos en esta antología fue muy personal. Algunos de estos textos los escribí por encomienda, otros por admiración y curiosidad por la vida y trayectoria de los personajes, y otras tantas para participación en concursos. De hecho, mi calavera literaria dedicada a Federico Sánchez Fogarty, publirrelacionista destacado e impulsor de las artes en nuestro país, fue ganadora del primer lugar en el Concurso de Calaveras Literarias 2013. Cabe mencionar que, de las doce calaveras incluidas en este libro, once de ellas están dedicadas a personas reales ya fallecidas y una de ellas, a un personaje ficticio de más de 100 años de edad, pero que aún permanece muy vivo en el imaginario colectivo de los mexicanos: la Catrina.
¿Cuáles son las características en términos de verso, humor, etc, que deben tener las calaveritas?
En un sentido estricto, las calaveras literarias constan de unas pocas estrofas con versos escritos en rima, y en los cuales se alude a características de una persona que aún está viva, o de algunas de sus anécdotas más graciosas. Pueden estar dedicadas a alguien que conocemos personalmente como un familiar o amigo o incluso a celebridades de la farándula y de la política. Es imprescindible dotar los textos de chispazos de buen humor y emplear recursos como la ironía y la sátira, e incluir la figura de la muerte interactuando con ellos, explicando cómo y por qué se llevó a la persona a quien se dedica la calavera. Mi propuesta da un giro distinto a la escritura tradicional de calaveras literarias. En primer lugar, las dediqué a personas que ya han fallecido. Asimismo, la extensión supera las pocas estrofas dado que me propuse incluir los principales momentos en la vida entera de los personajes, desde su nacimiento hasta su muerte, con el fin de brindar más información al lector que desconozca la identidad de estos personajes.
¿Crees que la tradición del Día de muertos mexicano pierde fuerza ante el Halloween o son complementarios?
Creo que la festividad del Día de Muertos ha adquirido mucha notoriedad a nivel internacional en años recientes, y que sobresale por sí misma diferenciándose de Halloween ya que esta tradición mexicana está fuertemente arraigada en nuestras raíces y surgió como un híbrido de elementos de las culturas originarias ancestrales con influencia de la religión católica traída a nuestro país por los españoles durante la Conquista. El fenómeno de popularidad que experimenta en la actualidad el Día de Muertos ha ocurrido en gran parte gracias a productos de la cultura popular como películas de cine y dibujos animados, lo cual ha generado mucha curiosidad del mundo entero por aprender más sobre esta peculiar celebración. A través del libro Morir a la mexicana espero contribuir a dar difusión y a generar un mayor entendimiento de la riqueza de nuestra cultura ante los ojos del mundo.






