“El producto número uno a nivel mundial es el miedo”: Julian Roselfeldt
El artista y cineasta alemán presenta su videoinstalación ‘Manifiesto’, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Hubo una época en la que los manifiestos eran documentos de ruptura a través de los cuales se anunciaba una vanguardia artística, sobre todo. En pleno siglo XXI, cuando ese tipo de ejercicios parecen cosa del pasado, el cineasta y artista alemán Julian Roselfeldt (1965), recupera varios de ellos en Manifiesto, una video instalación creada en 2015 y que tras viajar por distintos países por fin llega a México.
El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), es la sede de este montaje donde podemos ver a Cate Blanchett haciendo de varios de estos documentos un monólogo que interpela al presente, “el proyecto es una manifestación de la importancia de la palabra bien pensada”, explica Roselfeldt en entrevista.
A través de su cámara y una poderosa interpretación por parte de la actriz, el espectador observa y escucha como las viejas ideas de gente como Claes Oldenburg, Manuel Maples Arce, Yvonne Rainer, Kazimir Malevich, André Breton, Sturtevant, Sol LeWitt y Jim Jarmusch, entre otros, toman nueva vida.
Manifiesto es un proyecto que tiene más de diez años y que ha viajado por varios países. ¿Qué relación tienes con él?
Me sorprende lo bien que ha envejecido. Por el desarrollo de la política mundial y el populismo la pieza se mantiene vigente.
¿Te preocupaba que perdiera fuerza tras la pandemia?
No porque el neoliberalismo se seguía desarrollando igual. Manifiesto es una manifestación de la importancia de la palabra bien pensada. Los populistas hablan mucho y desde una rabia atontada. Los textos que seleccionamos en muchos casos parten de la rabia, pero están expresados de una manera inteligente, por eso es un homenaje a la palabra bien pensada.
¿Cuáles fueron tus criterios para seleccionar los manifiestos?
Hice un collage de manifiestos que va de 1900 hasta principios de este siglo. Intenté interrogarles para confrontar su vigencia. Me interesaba cuestionarlos desde varias perspectivas. Al leerlos me enamoré de su poesía e inteligencia, aunque no siempre coincido con ellos. Algunos parecen ingenuos, pero tienen algo del coraje juvenil. Es necesario recordar que cuando los artistas los escribieron eran muy jóvenes y muchas veces camuflaban su inseguridad con rabia. El collage me permitía traerlos a nuestro lenguaje. Me interesaba explorar era la fuerza que adquirían al ser leídos por una mujer, recordemos que la mayoría fueron escritos en una época donde los hombres eran quienes dominaban el mundo del arte.
¿Desde el principio tuviste claro que sería una mujer quien los leyera y cómo llegaste a Cate Blanchett?
Esa fue una casualidad. Nos conocimos hace dieciséis años, durante la inauguración de una muestra mía en Berlín. Nos presentó un amigo en común, por supuesto ella no conocía mi trabajo, pero nos planteamos hacer algo juntos. Por aquel entonces estaba leyendo manifiestos futuristas, descubrí dos que no conocía y ahí fue cuando empecé a pensar en la colaboración con Cate. Poco más adelante nació la idea de hacer un collage de manifiestos y haciendo ping pong de ideas nació esta propuesta.
Cada manifiesto es dialogado en una situación distinta. No es casualidad que el manifiesto dadá se lea en un funeral o que el futurista se lea en una oficina bursátil.
No es casualidad, aunque tampoco había una regla. Me interesaba buscar algo contemporáneo que funcionara como un eco de la idea principal. Quienes hicieron el manifiesto futurista simpatizaban con la tecnología y el fascismo, de modo que pensamos en una escena acorde. La idea del funeral para el dadá nació a partir de un texto de Francis Picabia relacionado con lo mórbido y la muerte. Para cada película o video busqué algo diferente, cuando trabajamos el manifiesto del pop art nos decidimos mostrar a una familia anti pop.
¿Hubo algún manifiesto que te interesara, pero al confrontarlo con el presente se vino abajo?
Varios, he leído muchísimos manifiestos. Un criterio importante era que los textos pudieran ser claros y expuestos a manera de conversación, aquellos que tenían un lenguaje complicado de inmediato quedaron fuera. Los manifiestos políticos por lo general no resistieron el paso del tiempo.
Entre los manifiestos que seleccionaste se escucha esta línea: el arte es un instinto primitivo, ¿estás de acuerdo?
Para mí el arte es el lenguaje que escogemos los artistas para hablar con el mundo.
Algo en común que tienen los manifiestos es que todos proponen una ruptura. ¿Crees que existen las condiciones o hace falta una nueva ruptura artística?
Necesitamos una revolución cultural. Para mí el problema más que en el capitalismo, se encuentra en el neoliberalismo que nos vende miedo. El producto número uno a nivel mundial es el miedo. Todas las noticias nos inducen al miedo al mismo tiempo que nos narcotizan y nos lleva a un consumo inútil. Estamos perdiendo nuestra capacidad de crear y pensar. Incluso la minoría que tiende a la reflexión empieza a narcotizarse.
Claro, porque tú mismo te vales de los recursos tecnológicos para tu trabajo.
No soy antitecnológico, tengo claro que lo importante es el contenido y ubicar las estructuras de poder que están detrás. El gran tema de hoy es la Inteligencia Artificial y el debate sobre si sólo es una nueva tecnología o si nos llevará al fin de la civilización. Esta discusión no es nueva, la película Metrópolis, de Fritz Lang habla de esto.
Entre los manifiestos que seleccionaste, ¿cuál es para ti el más vigente?
Todos tocan diferentes formas de la sociedad y la cultura. Llevamos más de diez años exhibiendo la obra y siempre encuentro nuevos significados. Por supuesto conozco todos los textos, pero hay una línea de Jim Jarmush que me gusta mucho y dice: “Nada es original. Roba de donde sea que te inspire o alimente tu imaginación”, me gusta porque es una forma de quitarse presión. Todo lo que hacemos es un eco de lo que hemos leído, visto o escuchado. La originalidad es algo que debemos cuestionar.
¿Para ti la video instalación es una variante del cine?
Hago videoinstalación desde hace casi treinta años. Siempre me ha interesado interpelar el formato del cine, siempre asociado a tres formatos: cortometraje, largometraje o documental. Busco ofrecer otras experiencias a partir de la imagen en movimiento. Continuamente busco desmitificar al cine, pero como también tengo una formación como arquitecto procuro aportar una experiencia espacial. Más que dar un mensaje y lo digo de una manera egoísta, busco explorar lo que me interesa.

















